Asana es firmeza corporal perfecta, estabilidad de inteligencia y benevolencia de espíritu (Yoga Sutra II.46).
Al practicar nuestras posturas, debemos realizarlas con mucha atención para lograr firmeza y estabilidad en cada una de ellas. En esta atención podremos observar los cambios en la tensión, alargamiento, estiramiento de músculos, piel, órganos, células, nervios; descubriremos que se abren espacios en el cuerpo que antes no reconocíamos. Nuestro cuerpo y mente se encuentran y cooperan, y es cuando podemos decir que ambos están en armonía, que el esfuerzo se traduce en un sin esfuerzo y que la respiración se vuelve suave, “entonces la inteligencia va penetrando hacia el núcleo del ser” (p. 233).

Ardha Navasana

Cuando esto sucede las asanas descongestionan el sistema nervioso, la energía fluye para la preparación del pranayama. Cuando tiene lugar esta cooperación de los músculos, los sentidos, la respiración, la mente, la inteligencia del corazón y logramos tocar la esencia del ser, se llega a un estado de puro gozo (sukham) en las posturas.

Iyengar, B.K.S. 2003. Luz sobre los Yoga Sutras de Patanjali. Barcelona. Kairós.


Vrksasana es la postura del árbol. Uno de los principales desafíos en esta postura es cómo lograr el equilibrio. En este sentido puedo decirte que, aplicando los siguientes principios, he logrado mantenerme en equilibrio al hacer Vrksasana. Primero comienza desde Tadasana, con tus pies bien apoyados, estira las piernas y compacta tus caderas. Una vez que entres a la postura, mantén esta compactación cuando tu pie de la pierna flexionada esté apoyado en el muslo interno de tu pierna de apoyo, pon atención a tus caderas, éstas deben estar bien niveladas. Después, levanta los brazos y alarga tu torso.

Por último, no mires al piso, fija tu mirada en un punto frente a ti. Si practicas esto y lo incorporas a todas las otras acciones que ya conoces, es seguro que tu equilibrio mejorará.


Utkata significa intenso/poderoso. Utkatasana es una postura en la cual se trabajan mucho las piernas, los flexores de las caderas, la espalda y los brazos. Párate en Tadasana, extiende y levanta los brazos, mantén los pies (sobretodo los talones) bien apoyados en el tapete mientras flexionas las rodillas.

Sin separar los muslos ni las rodillas, dobla las piernas hasta que los muslos estén paralelos al piso. Mantén la espalda y los brazos bien extendidos, abre el pecho y mira al frente. Sé consciente de tu respiración y cuida que sea suave y tranquila. Trata de mantener la postura al menos 30 segundos y regresa a Tadasana.


Tada significa montaña, tadasana es, entonces, la postura de la montaña. Es una postura de pie que practicamos con frecuencia y que, a simple vista, parece muy fácil de realizar. Sin embargo, si observamos con atención, veremos que ocurren muchas acciones simultáneas que nos ayudan a construir y estabilizar la postura, como el correcto apoyo de los pies, el mantener activas las pantorrillas dirigiéndolas hacia las espinillas y resistir con los muslos hacia atrás, son las acciones que nos centran en el eje. 

En tadasana, el centro de gravedad está en el eje del cuerpo y éste cae como plomada hacia la tierra, donde las fuerzas musculares se concentran hacia ese centro, hacia la estabilidad.

Las asanas son principalmente acción y las acciones son conscientes, profundas y simultáneas, integrando así acciones opuestas con el fin de equilibrar las diferentes energías. Comenzamos esta semana observando nuestras posturas de pie y sintiendo cómo éstas surgen desde el arraigo de tadasana.


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